sábado, 12 de noviembre de 2016

Bibliografía

http://anteproyectomoduloiii.blogspot.com.ar/2011/01/la-vida-en-mexico-antes-de-la-conquista.html

http://www.planeacionestrategica.net/comentarios-a-la-noticia/como-era-mexico-antes-de-la-conquista/

http://historiaybiografias.com/aztecas/

https://es.wikibooks.org/wiki/Historia_de_M%C3%A9xico/La_Conquista_y_el_Periodo_Colonial#Religi.C3.B3n_y_cultura

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http://ensayoyebipi-ensayo.blogspot.com.ar/2010/01/formacion-del-estado-mexicano-18211872.html


http://oligarquiaenmexico4a.blogspot.com.ar/2015/06/estado-oligarquico-en-mexico-1867-1914.html


https://www.mexicodesconocido.com.mx/conoce-mexico/historia/

http://portalacademico.cch.unam.mx/alumno/historiademexico1/unidad2/areasculturales

viernes, 11 de noviembre de 2016

Estado Mexicano

Tensión entre el fraccionalismo regional y el centralismo

Después de que México logra su independencia, se inicia una lucha entre dos grupos por imponer su proyecto de nación. El grupo progresista (liberales) luchó por el establecimiento de la República Federal. El grupo conservador, defendió el centralismo, esto es el poder central que debía gobernar a los departamentos en que se dividiría el territorio nacional. Se expidieron las bases constitucionales, conforme a ellas, el Estado mexicano se convirtió en centralizado; tuvo departamentos en lugar de estados, juntas departamentales en lugar de legislaturas; y gobernadores designados por el ejecutivo nacional en lugar de gobernadores elegidos por los correspondientes distritos. Asimismo, el Congreso formó las llamadas Siete Leyes Constitucionales (30 de diciembre de 1836). Éste fue un complicado sistema de gobierno, en el cual, junto a los poderes que hasta entonces habían existido en México (legislativo, ejecutivo y judicial), cuyos órganos eran, respectivamente, las cámaras, el presidente de la república y los tribunales, fue establecido un cuarto poder; el Supremo Poder Conservador, compuesto por cinco individuos elegidos por las juntas departamentales y el Congreso. Este Supremo Poder Conservador era superior a los otros tres poderes, porque podía declarar la incapacidad física o moral del presidente y anular sus actos; suspender la Suprema Corte y las sesiones del Congreso, y declarar la nulidad de las leyes, decretos o reformas que hicieran las Cámaras. Por último, conforme a las Bases Constitucionales, el periodo presidencial se alargaba a ocho años. En medio de una serie de luchas internas por establecer la forma de gobierno más conveniente, México recibió el impacto de tres intervenciones extranjeras. La primera provino de Francia, la segunda de Estados Unidos, y la tercera nuevamente de Francia. Esta última fue un intento de los conservadores, en complicidad con Napoleón III (rey de Francia), por implantar una monarquía. Este intento fracasó ya que al poco tiempo el pueblo los derroto estando al frente de la República, Benito Juarez. La derrota del imperio significó el establecimiento definitivo del Estado nacional moderno en México (1867), y a partir de ese momento, la república representativa y federal queda para siempre enraizada.




Organización del Estado Mexicano

La formación del estado mexicano fue un proceso lento e incompleto. No fue logrado de una manera definitiva durante el periodo concluido en 1867. El triunfo liberal de 1867 y la restauración de la republica no llevó este proceso a su culminación, como lo demostraron los conflictos constitucionales y políticos de la década siguiente. Sin embargo, México había sobrevivido a una serie de profundas crisis poscoloniales y había mantenido no solamente su soberanía como estado independiente, sino también su integridad territorial interna.

En el México prehispánico se dio toda una evolución en la estructura política según el lugar y el periodo; se tuvieron desde los clanes patriarcales, pasando por los señoríos independientes, hasta formar verdaderos imperios. Durante el dominio español, nuestro país era una colonia; en el siglo XIX experimentó la monarquía, y actualmente se organiza como república. La monarquía existió en México de alguna manera, ya que durante el tiempo en que éste formó parte del Imperio Español, la máxima autoridad política de la Nueva España era el rey español, quien ejercía su gobierno a través de un representante personal, llamado virrey, por lo que la forma de gobierno recibía el nombre de virreinato.

La decadencia de la monarquía absoluta en los primeros años del siglo XIX daba paso a la modernidad europea y con ella a nuevos sistemas de gobierno basados en la idea fundamental de que la soberanía radica en el pueblo. Esto ya era una realidad al obtener su independencia las trece colonias anglosajonas que se convirtieron en los Estados Unidos de América o Norteamérica. En esta ola de cambios y transformaciones se inscribe otro acontecimiento trascendente que fue la Revolución Francesa; las ideas y formas de organización que en ella se dieron influyeron para que varios países lucharan por su independencia, y se promoviera en ellos la importancia de las nuevas formas de gobierno. En México, el primer documento formal en el que se hace la propuesta de establecer una República, es la Constitución de Apatzingán (1814), obra del Congreso constituyente convocado por José María Morelos y Pavón. Como país independiente, México experimentó su primera forma de organización política con Agustín de Iturbide, quien intentó establecer como forma de gobierno la monarquía, pero no lo logró por mucho tiempo. Su permanencia en el poder fue muy breve y pronto se optó por el sistema republicano se inicia una lucha entre dos grupos por imponer su proyecto de nación. El grupo progresista (liberales) luchó por el establecimiento de la República Federal. El grupo conservador, defendió el centralismo, esto es el poder central que debía gobernar a los departamentos en que se dividiría el territorio nacional. Se expidieron las bases constitucionales el 23 de octubre de 1835; conforme a ellas, el Estado mexicano se convirtió en centralizado; tuvo departamentos en lugar de estados, juntas departamentales en lugar de legislaturas; y gobernadores designados por el ejecutivo nacional en lugar de gobernadores elegidos por los correspondientes distritos. Asimismo, el Congreso formó las llamadas Siete Leyes Constitucionales (30 de diciembre de 1836). Éste fue un complicado sistema de gobierno, en el cual, junto a los poderes que hasta entonces habían existido en México –legislativo, ejecutivo y judicial, cuyos órganos eran, respectivamente, las cámaras, el presidente de la república y los tribunales–, fue establecido un cuarto poder; el Supremo Poder Conservador, compuesto por cinco individuos elegidos por las juntas departamentales y el Congreso.

Este Supremo Poder Conservador era superior a los otros tres poderes, pues podía declarar la incapacidad física o moral del presidente y anular sus actos; suspender la Suprema Corte y las sesiones del Congreso, y declarar la nulidad de las leyes, decretos o reformas que hicieran las Cámaras. Por último, conforme a las Bases Constitucionales, el periodo presidencial se alargaba a ocho años. En medio de una serie de luchas internas por establecer la forma de gobierno más conveniente, México recibió el impacto de tres intervenciones extranjeras. La primera provino de Francia, la segunda de los Estados Unidos, y la tercera nuevamente de Francia. Esta última fue un intento de los conservadores, en complicidad con Napoleón llI (rey de Francia), por implantar una monarquía, la cual fue ofrecida a Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria. Este intento fracasó ya que al poco tiempo el pueblo los derrotó estando al frente de la República, Benito Juárez. La derrota del imperio significó el establecimiento definitivo del Estado nacional moderno en nuestro país (1867); y a partir de ese momento, la república representativa y federal quedó para siempre enraizada en México.

Organización del Estado mexicano

El Estado mexicano está formado por:

a) El pueblo de México.

b) El territorio mexicano.

c) La soberanía nacional.

d) El gobierno federal.

El pueblo de México Lo forman los mexicanos, que pueden serlo por nacimiento o por naturalización.

Mexicanos por nacimiento son los que nacen en nuestro país, sean o no mexicanos los padres, los que nacen fuera del país de padre o madre mexicana; o los que nacen en barcos o aviones mexicanos.

Mexicanos por naturalización son los extranjeros que vivan en nuestro país por cierto tiempo, o se casen con una mexicana o un mexicano y se les otorgue carta de naturalización.

El territorio mexicano

Está integrado por el territorio de los 31 estados de la República Mexicana y el Distrito Federal, por el subsuelo (lo que está debajo de la tierra), el espacio nacional (lo que está arriba, en el aire), el mar anexo a las costas mexicanas (mar territorial) y las islas cercanas.

La soberanía nacional

La soberanía es el derecho del pueblo para elegir la forma y organización de su gobierno interiormente y para que otras naciones lo reconozcan y respeten internacionalmente.

El pueblo mexicano eligió como forma de gobierno una República representativa, democrática y federal, compuesta por estados libres, pero unidos en una federación.

República: Es la forma de gobierno en la cual los ciudadanos eligen periódicamente al presidente, quien desempeña ese cargo de manera temporal; además, el poder no radica en una sola persona, sino que se divide en tres.

Representativa: El pueblo participa en el gobierno a través de sus representantes; las leyes se elaboran por medio de ellos (diputados y senadores) electos por los ciudadanos a través del voto.

Democrática: Significa que el pueblo es el que gobierna, es decir, que todos los ciudadanos tienen la oportunidad de participar directa o indirectamente en el gobierno.

Federal: Porque los estados que integran la República Mexicana son libres y soberanos en su gobierno y organización internos, pero se deben sujetar a las disposiciones de la Constitución Federal.

El Estado oligárquico Mexicano

• Se presenta como una contradicción interna al definirse como liberal y oligárquico a la vez. Se dice que en el ámbito de las relaciones jurídico políticas, es liberal, defiende la igualdad política de los ciudadanos y reconoce la libertad de pensamiento y de cultos. Concibe al individuo como el principio rector de la sociedad mientras que el Estado debe limitarse a garantizar y promover los intereses de los particulares. Adopta la forma de República Democrática, Representativa y Federal; sin embargo, en la práctica jamás fue democrática

• Se advierte una hegemonía de la fracción liberal-terrateniente conformada por civiles y militares, identificados ideológica y políticamente con el liberalismo. Este sector de la población, aunque de orígenes modestos, como los abogados, los pequeños propietarios rurales, los comerciantes de provincia, se ha transformado, en un grupo de grandes terratenientes. Se diferencian de los demás señores de la tierra, por su homogeneidad política e ideológica, por su organización nacional y por sus propósitos transformadores.


Estado Oligárquico en México (1867-1914)

Tras la caída de la dominación española, el caciquismo, el caudillismo y la extensión de las pautas oligárquicas, fueron expresiones sociales que obtuvieron la dominación política del país. Por ello, el primer momento de la vida independiente de México, conocido comúnmente con el nombre de “periodo de anarquía”, contemplaba un Estado nacional que lo era sólo formalmente, pues carecía de control efectivo sobre la población y el territorio”. A este periodo político se le denomina, Estado Liberal Oligárquico, (1867-1914) forma de gobierno que se caracterizó por “una contradicción interna. Se trata de una combinación eficiente de dos tendencias encadenadas, aunque encontradas. Por un lado, en el plano de las relaciones jurídico-políticas, es liberal. (…) Por otro lado, en el plano de las prácticas políticas imperantes, es oligárquico”. Es decir, existía el predominio de estructuras sociales y políticas con matices estamentales y raciales. Por ello, no existían los partidos políticos, predominaban las formas de liderazgo político como el caciquismo y el caudillismo y era común la explotación de los trabajadores, de maneras no propiamente capitalistas, sin embargo, el estado liberal oligárquico, se concibe como capitalista porque con la separación entre la sociedad y el Estado, se expresa cierta autonomía, por otro lado, se presentó un ataque a las corporaciones y se abrió la economía, también en este tiempo se dio la organización de la hacienda pública, se creó un ejército y una burocracia. Sin embargo, las libertades del liberalismo fundamentadas en la democracia fueron ejercidas únicamente por algunos cuantos y con el paso del tiempo el grupo se redujo aún más, provocando que el Estado fuera cada vez más autoritario. El modo de producción era capitalista. En estas condiciones las ideas del liberalismo jacobino de Juárez fueron remplazadas por las ideas positivistas, promotoras del capitalismo. Bajo el marco capitalista las dos principales clases sociales eran la burguesía y el proletariado quienes formaban el grueso de la población. La burguesía se encontraba dividida principalmente en dos grupos, por un lado estaban los inversionistas extranjeros que habían llegado con la apertura de la economía y la construcción de vías férreas que abrieron las puertas al imperialismo y por otro lado, estaban los terratenientes que poseían vestigios patrimoniales (hacendados tradicionales)  o los que se beneficiaron de las reformas agrarias y los privilegios políticos para adquirir sus propiedades, que en la mayoría de los casos habían sido confiscadas a la iglesia.( hacendados modernos). Inicialmente no se presentaron conflictos entre los grupos que formaban el bloque de poder. Sin embargo, con el paso del tiempo y tras las desventajas que se daban por el favoritismo del gobierno sobre algunos, se presentó una gran inconformidad que finalmente provocó el desplome del grupo que conformaba el bloque de poder. En este contexto socio-político se dio el gobierno del General Porfirio Díaz.

El porfiriato y sus repercusiones sociales

Se ha dicho, que durante los primeros años del porfiriato  hubo estabilidad y un gran crecimiento económico en la nación. Se construyeron, más de 19.000 kilómetros de vías férreas con la inversión extranjera; el país quedó comunicado por la red telegráfica; se realizaron inversiones de capital extranjero y se impulsó la industria nacional. A partir de 1893 se sanearon las finanzas, se mejoró el crédito nacional y se alcanzó gran confianza en el exterior.

El porfiriato se caracterizó por las ideas de Orden y Progreso fundamentadas en el positivismo, pensamiento que años antes había sido introducido en México por Gabino Barreda. La corriente positivista se propagó con gran éxito porque por instrucciones de Benito Juárez, Barreda  elaboró un programa educativo basado  precisamente en este sistema filosófico.

“El positivismo se convirtió en el fundamento indispensable para orientar la educación hacia el progreso, sólo así, se pensaba, se cumpliría el ideal liberal de libertad científica. En diciembre de 1867 el gobierno de Juárez expidió la Ley de Instrucción Pública, en la que se reglamenta el carácter gratuito y obligatorio de la enseñanza elemental, con base en la cual se funda la Escuela Nacional Preparatoria como la institución más representativa de la nueva orientación de la educación”.

 Pese a que las intenciones  de Juárez  iban encaminadas a la restauración del régimen republicano, un Estado laico y la educación pública recobraba, el  porfiriato distorsionó la esencia de esta reforma y favoreció únicamente a unos cuantos. Se invirtió en  educación, pero,  sólo en la educación de los jóvenes con poder económico. El grueso de la población siguió padeciendo el analfabetismo.  De esta manera la educación sufrió otro estancamiento y “tenía el propósito fundamental de formar la burguesía mexicana  que se constituyó de individuos cuyos conocimientos e ideologías los hacía de hecho los más viables conductores de la economía del Estado”.  Bajo el marco  positivista, se anteponían los valores económicos ante cualquier otro. Se pensaba que “cuanto más ricos sean sus ciudadanos más progresará el país” pero se olvidaron de que “el enriquecimiento exagerado de unos (pocos) implicaba el empobrecimiento exagerado de otros (muchos)”.

Por otro lado, el Estado liberal oligárquico durante el porfiriato, no concibió a la escuela como una verdadera institución creadora de sentido para la población, sino que la convirtió  en  parte de un aparato represor que a través de la educación creaba un abismo profundo entre unas clases y otras.

Por otro lado, ciertamente durante el porfiriato  se dio un gran crecimiento económico, sin embargo, este no fue un verdadero desarrollo, ni económico, ni político y mucho menos social. La mayor parte de las inversiones pertenecían a extranjeros, o a empresarios que vivían con capital prestamos por los bancos, por tanto, sujetos a movimientos que estaban totalmente fuera de su control.

Además del analfabetismo y la pobreza que vivía el pueblo mexicano en el porfiriato, la estabilidad del país se había logrado de maneras muy cuestionables; a pesar de la libertad de expresión adquirida recientemente, se vivía una gran represión, porque las ideas contrarias al régimen, eran motivo de fusilamiento.

En general, el liberalismo oligárquico de Porfirio Díaz, en cuanto a lo social no fue bueno, aunque la burguesía de la época vivía en una gran opulencia, recibían educación y gozaban de cierta seguridad,  la mayor parte del país estaba sumido en grandes desigualdades, casi todo de pueblo vivía en la ignorancia, en condiciones insalubres, y en una extrema pobreza mientras que los burgueses acrecentaban cada vez más sus bolsillos como resultado de los abusos a los trabajadores.  Todas estas molestias sociales fueron a parar en la rebelión surgida el 20 de noviembre de 1910.












Transición al capitalismo dependiente

Transición al capitalismo dependiente

MÉXICO (1821-1854): CONTINUIDADES, RUPTURAS Y GÉRMENES DE CAMBIO.

La hipótesis central que sirve de base a la relimitación de este periodo consiste en que, durante las primeras tres décadas de vida independiente la estructura social y económica de México sufrieron cambios sustanciales conservando muchos de los rasgos esenciales del sistema colonial. 

SÍNTOMAS DE DEBILIDAD Y DEPRESIÓN ECONÓMICA.

En 1821 las situación económica de México no era brillante la guerra había a afectado profundamente en equilibrio minero agrícola y urbano. Por otra parte las guerras de independencia profundizaron la desarticulación de México, otro efecto de la guerra y de los conflictos internos fue de orden financiero.

LAS ESTRUCTURAS PROFUNDAS

En la década de 1870 la población mexicana decreció a un ritmo muy lento esto indicio necesariamente sobre los patrones e la mano de obra y sobre las dimensiones del mercado interno con efecto negativo sobro las actividades productivas de todo tipo. En el sentido de explicar las dimensiones reducidas del mercado interno y de la mano de obra, es la incidencia de factores de otro tipo, en el hecho de que las comunidades indígenas provistas de tierra sobrevivieron a la independencia y alas estructuras sociales mexicanas. También en el caso de la adquisición y la transmisión de conocimientos técnicos, la dependencia del extranjero fue total en todos aquellos sectores en los que observamos intentos de modernización .Por otra parte la naciente industria fabril adopto muchas de las características de las relaciones de producción en el agro incluyendo la tienda de raya los principales cambios estructurales parecen darse en el sector de la industria de la transformación.

EL NIVEL MACROECONÓMICO

Los estudios de empresas y microempresarios siguen siendo insuficientes para el periodo que nos ocupa. La relación de los comerciantes prestamistas con los sectores productivos es distinta de la que prevalecía en la época colonial, Ahora el financiamiento conduce a la asociación volviéndose el comerciante accionista o socio de las unidades de producción. Los vínculos con el extranjeros en ciertos casos el hecho de tener una nacionalidad extranjera o de ejercer funciones diplomáticas en México constituía una protección eficaz en épocas de crisis política .En cuanto al origen de los comerciantes prestamistas se notan vínculos familiares miembros de los consulados de México y Veracruz.

LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL ESTADO.

 Los grupos dominantes mexicanos bajo el recelo de la repetición de una rebelión popular como la que suscito el movimiento de Hidalgo y Morelos .Por otra parte la debilidad del estado nacional lo que llama la intención en este periodo .La realidad básica de la economía y de la política por mas que ya se este generando fuerzas estresadas en la ruptura del patrón vigente reside en las visiones en los estados de la federación , en los canales locales de acumulación y de comercio .

MÉXICO (1854 - 1880): LA LUCHA DE CLASES SIENTA LAS BASES DE LA TRANSFORMACIÓN AL CAPITALISMO INDEPENDIENTE.

Desde muchos puntos de vista no será posible notar cambios drásticos en esta face y la precedente. La reforma liberal mexicana caracteriza en cuanto a su face esencial los años 1854 -1867 Al restaurarse la república en esta ultima fecha, las estructuras económicas del capitalismo dependiente apenas se estaban delineando. E aquí nuestras hipótesis principales sobre el periodo que ahora nos ocupa: La reforma liberal se planteo en forma conflictiva debido a que fracciones protegidas de la clase dominante potencialmente capaces de organizar alrededor suyo una economía nacional más viable para responder a las solicitudes crecientes de productos primarios en el mercado mundial. La reforma liberal significo un ordenamiento profundo de la estructuras del país para adecuarlas alas necesidades de la visión del mundo de ciertos sectores dinámicos de las clases dominantes. Constituyo también un proceso e acumulación originaria cumpliendo con dos funciones históricas de dicho proceso: Acumulación de capital y medios de producción en manos de la burguesía. Separación entre los trabajadores y los medios de producción. El proceso económico no requería la libertad y la igualdad de los derechos acordados a los trabajadores por el contrario las formas de acumulación compatibles con la estructura económica social y con los vínculos internacionales suponían la posibilidad de mantener a la mayoría de la población. La clase que salio victoriosa del conflicto que marca en periodo de la reforma y que en forma atenuada persiste hasta la madurez del porfiriato en la década de 1880, fue la burguesía que aceptaba concientemente su ubicación en el sector primario asignada por las posibilidades ampliadas de la división internacional del trabajo.

Revolución de Independencia Mexicana

El periodo de nuestra historia conocido como la Guerra de Independencia empieza (estrictamente hablando) la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el padre Miguel Hidalgo da el llamado "Grito de Dolores" y termina el 27 de septiembre de 1821 (11 años después) con la entrada triunfal del Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, a una jubilosa Ciudad de México. El objetivo principal de este movimiento (armado y social) era liberar a nuestro territorio del yugo español y que, en cada rincón de la Colonia se olvidase por completo el concepto de virreinato.
Como es lógico de suponer, antes de 1810 hubo antecedentes ideológicos notables encaminados "por esa hambre de libertad" que ya operaban, principalmente, en las mentes de los criollos (personas nacidas en México pero de padres europeos); se sabe incluso que, antes de estallar la Independencia, uno de los grandes pensadores de la época, fray Melchor de Talamantes, había logrado circular varios escritos subversivos en los que se afirmaba que el territorio mexicano, por tener "todos los recursos y facultades para el sustento, conservación y felicidad de sus habitantes", podía hacerse independiente y que, además de posible, la Independencia de México era deseable porque el gobierno español no se ocupaba del bien general de la Nueva España, como sí se ocuparía un gobierno libre, constituido por netamente mexicanos.

ETAPAS DE LA INDEPENDENCIA

De acuerdo con los especialistas, el estudio del desarrollo histórico de este importante movimiento revolucionario se puede entender mejor si se revisan, detenidamente, los siguientes cuatro momentos o etapas más trascendentales:

Primera etapa

Abarca desde el Grito de Dolores (16 de septiembre de 1810) hasta la batalla de Puente de Calderón (en el actual municipio de Zapotlanejo, Jalisco, el 17 de enero de 1811), cuando la muchedumbre dirigida por Hidalgo -con su famoso estandarte guadalupano en mano- peleaba con más pasión y arrojo que estrategia. En este momento, cuando el cura de Dolores llegó a su cita con la historia en el Puente, sus fuerzas se calculan en alrededor de cien mil hombres (entre criollos, indios, mestizos y gente de las castas). Por su parte, los realistas, soldados leales al virrey y a la corona española, debían rondar entre los 50 mil efectivos.

Segunda etapa

En este periodo entra en escena José María Morelos y Pavón. Éste va desde principios de 1811 hasta la toma del Fuerte de San Diego en Acapulco (en agosto de 1813). Durante este tiempo, los insurgentes se anotaron varios triunfos siendo los más sonados los obtenidos en las regiones del centro -en Cuautla (Morelos), donde llegaron a romper un importante cerco- y en el sur -en Acapulco y Chilpancingo (en Guerrero), donde incluso gestionó el primer Congreso de Anáhuac- de la actual República Mexicana.

Tercera etapa

Ésta se caracteriza por un gran desorden. Con la muerte del “Siervo de la Nación” (fusilado en Ecatepec, en el Estado de México), se crea un gran vacío en el mando del grupo insurgente y los realistas, aprovechando esta situación, al mando del temible General Félix María Calleja logran rehacerse y recuperar la ofensiva. En esta etapa se rinde el último reducto importante insurgente y, técnicamente, los leales a la corona han ganado la guerra. Sólo unas cuantas partidas, como la que comandaba Vicente Guerrero (en el sur), siguieron en pie de lucha. Este periodo acaba en febrero de 1821 con la firma del trascendental “Plan de Iguala”.

Cuarta etapa

Ésta transcurre del 24 de febrero de 1821 hasta el 27 de septiembre de ese mismo año cuando el Ejército Trigarante, al mando del ex realista, Agustín de Iturbide, entra triunfal, junto con Vicente Guerrero, a la Ciudad de México. El contingente, compuesto por los soldados del General Iturbide (ya convertidos) y los insurgentes que aún quedaban, avanzó por la actual calle de Madero en el Centro Histórico de CDMX hasta alcanzar la popular plancha del Zócalo. Con este pasaje terminó formalmente la lucha por la Independencia de México.

Estructura social y política durante la conquista


Para la historia de México el periodo conocido como la Colonia o el Virreinato empieza en el siglo XVI, cuando los españoles, al mando de Hernán Cortés, conquistaron la antigua México-Tenochtitlan. Así fundaron la Nueva España, nombre que los conquistadores le dieron a la actual ciudad de México. También se conoce esta etapa con el nombre de Virreinato porque el país, durante el tiempo que duró, fue gobernado por un representante del rey de España que tenía el título de virrey.

Otra de las  características de la colonia es la construcción de ciudades importantes ya que como lo dice colonia, colonizaron un nuevo territorio y la construcción de poblados y ciudades era algo primordial.  Cabe destacar que la construcción de ciudades no era una tarea fácil, ya que se tenia que ver por todas las necesidades de la nueva y creciente población, se tenia que ver el terreno, el abastecimiento de agua e incluso si la tierra era buena para el cultivo. 
Durante la colonia en México, se vio llena de actividades económicas importantes como fue la explotación de bienes minerales es decir la minería ya que tenemos grandes ciudades mineras como fueron san luis potosi, guanajuato e hidalgo.
En lo que respecta a la sociedad, también vemos que estuvo muy marcada por lo que en aquel entonces llamaban castas, es decir el origen de cada uno de los habitantes que habitaba un poblado o ciudad. Estas castas marcaban mucho el nivel económico de cada uno de las personas, poniendo en primer lugar a los españoles peninsulares es decir los españoles que venían de España a vivir a México y a los criollos y mestizos y así hasta llegar a castas donde los nombres y mezclas se van haciendo cada vez mas confusos. 





Durante la época colonial predominaron tres formas de trabajo: 
1. La encomienda
 2. El repartimiento 
 3. El peonaje.

La encomienda, fue la primera forma de explotación del trabajo indígena y consistió en la consignación de un grupo de indígenas a los que se les llamó encomendados, que debían prestar servicios en construcciones, cultivos de tierra, labores en minas, servicios domésticos y pagar tributo en dinero o en especie a los españoles, llamados encomenderos. A cambio, los españoles estaban obligados a dar protección, doctrina cristiana y buen trato a los indígenas encomendados.

Hernán Cortés, otorgó las primeras encomiendas a los conquistadores. De acuerdo con las leyes, los indios encomendados fueron considerados hombres libres conservando sus tierras y bienes. En la práctica, sin embargo, las leyes de protección a los indígenas fueron letra muerta; los indígenas fueron brutalmente explotados y mantenidos en condiciones de esclavitud y fueron despojado de sus tierras.


La encomienda tuvo importancia en las zonas de alta densidad demográfica, en la región que comprendió Mesoamérica, y principalmente en el trabajo agrícola. A partir de 1570 fueron prohibidos los servicios personales de los encomendados y hasta 1720 esta institución fue abolida legalmente.

El repartimiento o cuatequil, establecido a finales del siglo XVI, consistió en el trabajo forzoso de todos los indígenas varones con edad entre los 14 y 60 años, de acuerdo a las necesidades de los dueños de obrajes, agricultores, ganaderos y mineros.

El trabajador recibía un salario proporcional a cada provincia y al tipo de trabajo desempeñado. Legalmente, se efectuaba por tiempo limitado de una semana y de manera rotativa, se repartía uno de cada 25 hombres, y el sistema estaba a cargo de un juez repartidor (oficial real).

El repartimiento fue más apropiado en el trabajo agrícola ya que no requería de mano de obra calificada. Por la explotación excesiva y por el crecimiento de la contratación de mano de obra libre, fue abolido legalmente en 1632, aunque en la Ciudad de México se mantuvo para ciertas obras públicas.

El peonaje, es el nombre que recibió, en teoría, la forma de trabajo asalariado libre, surgió en la segunda mitad del siglo XVI. Con la introducción de trabajo asalariado en las minas, el trabajo libre se fue incrementando rápidamente y los trabajadores fueron llamados gañanes o peones.

La consolidación del peonaje se dio por varios motivos: la expansión de las haciendas; el auge de la minería; el incremento de la población mestiza no sujeta a las leyes de protección; y por la disminución de la población indígena. Durante el siglo XVII, fue adquiriendo la modalidad de peonaje por deudas, en donde el patrón adelanta una suma de dinero a los trabajadores y cuida de que la deuda no se termine de pagar nunca, por lo que los trabajadores al morir heredaban las deudas a sus hijos, estos a su vez a sus hijos, y así sucesivamente.

Este sistema por deudas se generalizó rápidamente en las haciendas agrícolas, persistiendo hasta la actualidad en algunas regiones del país.

Organizacion politica 
Los gobernadores eran nombrados por ocho años y estaban subordinados al Virrey o al Rey, a través del Consejo de Indias. Algunas funciones del gobernador eran:
1. Ejercía la autoridad política.
2. Repartía encomiendas.
3. Fundaba ciudades.
4. Fungía como juez provincial
5. Fungía como presidente del Cabildo de la ciudad, donde la gobernación tenia su asiento.
6. Fungía como presidente de la Real Audiencia, cuando había en su jurisdicción.

El Cabildo fue la institución más dinámica de periodo colonial. Era un organismo que representaba los intereses de comerciantes, artesanos y demás vecinos. Tenía Autonomía plena en materia política, económica y administrativa. Algunas atribuciones del Cabildo eran:
1. Suplir la ausencia temporal del gobernador.
2. Ejercer justicia en la primera instancia.
3. Administrar los servicios y demás asuntos de la ciudad
4. Establecer impuestos.
5. Impartir educación
El Cabildo fue la institución más dinámica de periodo colonial. Era un organismo querepresentaba los intereses de comerciantes, artesanos y demás vecinos. Tenía Autonomíaplena en materia política, económica y administrativa.Algunas atribuciones del Cabildo eran:1. Suplir la ausencia temporal del gobernador.2. Ejercer justicia en la primera instancia.3. Administrar los servicios y demás asuntos de la ciudad4. Establecer impuestos.5. Impartir educación

Reconfiguración cultural, social y política durante la colonización española.


* Comienzo... "invasión"
A partir de la fundación del Ayuntamiento de la Villa Rica de la Veracruz, a mediados del mes de agosto en 1519, se inicia propiamente la conquista de México, que tuvo una duración de aproximadamente dos años. Aliado primeramente con los cempoaltecas, la primera gran batalla que tuvo lugar fue contra los más de 50,000 guerreros tlaxcaltecas de Xicoténcatl. Previamente Cortés ya había enviado avanzadas de zempoaltecas para proponerles una alianza similar a la que tenía con ellos, en contra de los mexicas. Estos dudaban, pero además se encontraban divididos entre sí y en cierta forma atemorizados al considerar también la posibilidad de que los españoles realmente fueran teules. Esta idea se acentuaba al ver con ellos animales que no conocían, como los caballos que, montados por el hombre ataviado con armaduras formaban ante sus ojos un ente desconocido; o los lebreles, que les parecían tigres o leones de montaña al servicio de estos extraños y mágicos personajes con truenos mortíferos. Los españoles ganaron esta batalla con el apoyo de los zempoaltecas, hecho que les sirvió para obtener gran fama y respeto no sólo entre los tlaxcaltecas; la noticia llegó rápidamente hasta Moctezuma quien, impresionado, les envió una embajada con ricos presentes de oro (error craso) y la invitación para que fueran a la gran Tenochtitlán, misma que los españoles aceptaron de inmediato.

Cortés se dirigió enseguida a Cholula, donde le sería tendida una emboscada, que pudo evitar gracias al aviso oportuno de los mismos zempoaltecas y al apoyo de sus recientes aliados tlaxcaltecas. Todo esto aumentaba su fama de seres extraordinarios. Y la posibilidad de que verdaderamente fueran los emisarios de Quetzalcóatl, fue algo que influiría sobre manera en el ánimo del señor de la gran Tenochtitlán. Cortés avanza hacia el corazón del imperio mexica guiado por los zempoaltecas y los tlaxcaltecas, cruzando a través de la imponente grandeza natural de los volcanes –el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl– teniendo uno a la siniestra y el otro a la diestra desde donde divisa la “tierra prometida”, el valle del Anáhuac. La increíble belleza natural y material de lo descubierto motiva y alienta cada vez más la empresa que se han propuesto. En esta forma los españoles al mando de Cortés arriban al valle del Anáhuac y hacen su entrada triunfal en la gran ciudad, donde fueron recibidos por el propio y legendario emperador del imperio más grande y poderoso de América. Como atestigua Bernal Díaz del Castillo, aquello parecía cosa de ensueño; lugares nunca vistos de una belleza inenarrable, poblados de personajes ricamente vestidos que, como salidos de un cuento de fantasía, los recibían como si fuesen seres sagrados.

Confirmando la creencia del emperador de que los españoles eran teules, estos fueron alojados en la calidad reservada para los más altos niveles de la jerarquía imperial: los alojaron en el palacio de Axayácatl, padre del Emperador, que tenía grandes estancias, huertos y jardines que los visitantes disfrutaron durante cuatro días continuos, gozando además del trato especial correspondiente a la jerarquía, no a la que en realidad tenían, sino a la que se les habían asignado por órdenes de Moctezuma. Después de este placentero descanso, Cortés solicitó visitar el Templo Mayor; el Emperador accedió y quiso adelantarse para recibir a los españoles en la parte superior. Cortés aprovechó la oportunidad para visitar los principales lugares de la gran metrópoli, tales como el impresionante mercado de Tlatelolco, los principales palacios y templos con sus explanadas y jardines que proporcionaban un agradable marco y una adecuada perspectiva para la apreciación de adoratorios y edificios. Recorrieron la gran Tenochtitlán en una caminata libre e informal durante una espléndida mañana de las que solían darse en el valle; caminaron por donde ellos quisieron, guiados por acompañantes asignados por el emperador, a través de plazas y calzadas admirablemente pavimentadas con baldosas blancas en condiciones de gran pulcritud, se admiraron del orden de la actividad cotidiana, del trafico por los canales y en derredor de la isla por medio de canoas de diferentes tipos y tamaños, del barullo de la gente con vestimenta vistosa, diferente y del gran colorido predominando el blanco y la magnificencia y policromía de los edificios. Los españoles se encontraban asombrados sobremanera.

Después del recorrido llegaron a la plaza frente al Templo Mayor, una explanada inmensa rodeada de otros templos y palacios, que lucían impresionantes al reflejar su vívido colorido y su riqueza arquitectónica y urbana en esa mañana de sol brillante. Un gran muro (de gran extensión) adornado con serpientes de piedra policromada circundaba al centro ceremonial. A pesar de la larga caminata y el sol, los españoles todavía no sentían calor; tenían solo una rara sensación, mitad incertidumbre, tal vez temor, y mitad admiración. No se sentían muy seguros de sí mismos y estaban ahí, parados frente a la gran escalinata del Templo Mayor que tendrían que subir flanqueada por alfardas. Después de haber ascendido trabajosamente los 114 peldaños con una inclinación pronunciada, Cortés encontró en la cúspide al Emperador vestido con sus mejores galas, con su gran penacho de plumas de quetzal de fulgurante color verde esmeralda que el viento acariciaba y en donde el sol se reflejaba con intensos destellos dorados provocados por la orfebrería de su imperial tocado. Moctezuma estaba rodeado con su séquito y sus principales sacerdotes, ricamente ataviados, quienes les mostraron desde lo alto, con mucho comedimiento y cortesía, sin dejo de presunción, una espléndida vista del valle de Anáhuac; con todas las ciudades vecinas que con la gran metrópoli lacustre como centro, constituían una vasta megalópolis. Desde ahí se veían las tres grandes calzadas que comunicaban a la gran Tenochtitlan con tierra firme, incluyendo a lo lejos la vista del albarradón de Nezahualcóyotl. Todo este paisaje estaba enmarcado en lontananza con la bella silueta de los volcanes nevados y el azul añil profundo del cielo de “la región más transparente del aire”, como la llamaría trescientos noventa y seis años después Alfonso Reyes.

En la parte superior del Templo Mayor, y como razón de ser del mismo, se encontraban los dos adoratorios y recintos de las principales deidades mexicas: Tláloc, dios de la lluvia, y Huitzilopochtli, dios de la guerra y principal deidad mexica. Los ídolos estaban cada uno en su respectivo recinto, y aunque el espacio estaba ricamente decorado con piedras preciosas y finos trabajos de oro, a los españoles les impresionó profundamente el hecho de que ahí mismo se realizaran sacrificios humanos en los que (se enterarían posteriormente) se les extraía el corazón a las víctimas, aún con vida, quedando los vestigios de la sangre esparcida en muros y pisos; era imposible que otras culturas que no fueran similares a la mexica aceptaran costumbres y rituales como estos.

Cortés aquí comete un error de diplomacia y de sentido común elemental al proponerle a Moctezuma la construcción de una cruz y de un altar para la Virgen María en la cúspide del Templo Mayor, una especie de sincretismo religioso que el Emperador y sus sacerdotes rechazan con prudencia pero enérgica y categóricamente. Los españoles abandonan el Templo, ahora sí sumamente cansados por el esfuerzo que habían hecho al subir y por el trajinar durante el día. El Emperador y su séquito se quedaron haciendo oración y sahumando a los dioses con el aromático copal en desagravio de la ofensa recibida con la propuesta del extranjero.

Cortés solicitó a Moctezuma la posibilidad de construir un altar para sus oficios religiosos en el Palacio de Axayácatl, a lo cual Moctezuma accede. Esto da pie para que por casualidad, detrás de un muro tapiado recientemente, los españoles descubrieran una cámara con el tesoro de Axayácatl. El cual consistía, según sus mismos descubridores, de un cuantioso número de piezas labradas en oro y multitud de piedras preciosas y objetos de arte de gran valor. Astutamente, y por supuesto traicionado la confianza de quienes les habían brindado su hospitalidad, no dan aviso y deciden dejarlo discretamente como estaba para sus planes futuros, con lo que demuestran cuál era su verdadero interés y propósitos. Los tlaxcaltecas, aliados de los españoles, les habían prevenido y ahora les confirmaban que los planes de los mexicas eran hacer que tomaran confianza como sus huéspedes para después matarlos a todos. Tras la emboscada de Cholula, en donde la prevención y la ayuda de los zempoaltecas y tlaxcaltecas los había salvado, esto hacía que ahora confiaran en ellos. Aunado a esto, se dio un hecho lamentable que en confirmaba como justificado el ambiente de sospechas: les informaron que Juan de Escalante, lugarteniente de Cortés y seis españoles más que componían el destacamento dejado en la Villa Rica de la Vera Cruz, habían sido muertos por los mexicas, quienes seguían cobrando tributo a los zempoaltecas a través de sus aliados totonacas.

En esta forma, Cortés y su gente no ven otra salida inmediata que tomar a Moctezuma como rehén, medida temeraria que si no hubiese sido por la actitud pasiva y amedrentada del Emperador, nunca les hubiera dado resultado. Cortés fue hasta el palacio de Moctezuma; entró con engaños, y luego puso como pretexto el acontecimiento reciente en la Villa Rica de la Vera Cruz para tomar de improviso a Moctezuma. Éste, en lugar de alertar a sus guardias, mintió a los suyos explicando que iba a acompañar a los españoles y pasar unos días con ellos en el palacio de su padre Axayácatl, desde donde seguiría gobernando. El cautiverio de Moctezuma en la gran Tenochtitlán fue sui generis, toda vez que aparentemente, como hemos dicho, éste seguía siendo el Huey tlatoani de los mexicas e incluso seguía haciendo prácticas rituales en el Templo Mayor en honor a Huitzilopochtli con el consentimiento de Cortés. Sin embargo, esto no era nada bien visto por los demás señores de la Triple Alianza; Texcoco y Tacuba, que empezaban a cuestionar y reprobar fuertemente esta situación, despertándose entre ellos mismos la inquietud por el ejercicio del poder en la gran Tenochtitlán y por el futuro de la Triple Alianza, puesto en grave riesgo.

Cacamatzin, señor de Texcoco, empezó a urdir la liberación de Moctezuma mediante el ataque masivo y frontal a los españoles, lo cual hubiera sido relativamente fácil a no ser porque “el Emperador” se enteró y se lo comunicó a Cortés. Éste solicitó a Moctezuma que desautorizase esta acción, a lo cual el Emperador procedió de inmediato. Al rebelarse Cacamatzin, el todavía emperador lo hizo traer a su presencia, lo tomó preso y lo destituyó. Acción esta injustificable y arbitraria que reflejaba el poder que todavía tenía sobre su pueblo. Lo que facilitaba al máximo este vergonzoso proceder. Además, hay que considerar, que no era difícil, que Moctezuma Xocoyotzin creyera fielmente que su dios Huitzilopochtli deseaba que él permaneciera preso de los españoles en la gran Tenochtitlán.

Al ver esto los señores mexicas, y sin saber si lo de su señor preso era cobardía, verdadero comedimiento con sus dioses o simplemente desquicio mental, se plantearon que; precisamente sus dioses eran quienes les ordenaban la expulsión o destrucción de los invasores. Lo anterior fue comunicado a Moctezuma, y lógicamente éste se lo comunicó a Cortés quien, sorprendido y preocupado; por toda respuesta solo explicaba que necesitaba tiempo para volver a construir las naves necesarias, pues en las que había venido habían quedado inservibles. En realidad, lo que Cortés pretendía era ganar tiempo para urdir su estrategia primero de supervivencia y en seguida de escape. Y una vez logrado esto, tener suficiente tiempo para preparar la conquista de tan codiciado imperio, plan que estaba seriamente amenazado por la reacción de los nobles mexicas.

Poco a poco y cada vez más, Moctezuma se convence de que sus captores son verdaderos teules y es manejado por éstos en el gobierno del imperio que admirablemente seguía ejerciendo, a tal grado que les concede todo lo que piden y lo hacen reconocer al emperador Carlos V como su señor y abjurar de sus propias creencias religiosas a favor de las de los españoles, no sin antes verter, cobardemente, abundantes lágrimas por la congoja que todo aquello le producía. Por su parte, los nobles mexicas no podían dar crédito a toda la pesadilla que estaban viviendo, y ya no veían el momento para sacudirse al Emperador que ya no lo era, y al invasor que era la causa misma de su desasosiego.

Otra gran y audaz decisión de Cortés fue la construcción de tres bergantines, pequeños barcos que podían navegar impulsados por velas o por remos para poder salir de la isla con todo lo necesario. Para esto, comisionó a un hábil constructor con experiencia en los astilleros de Sevilla, a don Martín López, a fin de que revisara el diseño y dirigiera la construcción. Se obtuvo de Moctezuma la madera y materiales necesarios, incluyendo el calafateo por medio de chapopote y brea, abundantes en los dominios mexicas. La construcción de estos primeros bergantines inspiró y dio origen a la construcción posterior de otros más que serían de gran ayuda en el asedio y sitio de la gran Tenochtitlán, hecho que más tarde sería definitivo para el dominio español. Diego Velázquez, que no perdonaba a Cortés por haberlo traicionado, envió una expedición con 18 barcos y alrededor de 1,300 soldados que desembarcó en abril de 1520 en San Juan de Ulúa al mando de Pánfilo de Narváez para combatir y apresar a Cortés. Éste dejó la ciudad de México-Tenochtitlán y a su rehén imperial en manos de Pedro de Alvarado; salió acompañado del ejército tlaxcalteca a combatir a Pánfilo de Narváez, a quien vence y lo deja mal herido. Tras la victoria, Cortés se quedó con su gente, armas y bastimentos, con los que regresa a la ciudad. Ésta se encontraba en pie de guerra, debido a la matanza de nobles mexicas que durante su ausencia encabezó Pedro de Alvarado; con una actitud prepotente y un fanatismo que lo llevó a creerse el arcángel San Miguel asesinando casi impunemente –le habían matado a 6 soldados— a una gran cantidad de nobles mexicas que hacían sacrificios rituales a sus dioses, en desagravio por tan vergonzosa situación. Estas actitudes seudoreligiosas de conquistadores como Alvarado, respondían al gran cargo de conciencia que levaban por su mezquindad y codicia que era lo que realmente los movía. Y en este caso lo podía hacer casi impunemente porque los mexicas sabían que proceder en contra de ellos era como proceder en contra de su Emperador.

Al regresar Hernán Cortés con los refuerzos que le había quitado a Pánfilo de Narváez, ya no encontró la ciudad igual; desde su llegada a Texcoco, notó gran frialdad y los extrañamientos que le hacían y, al entrar a la gran Tenochtitlán, la encontró desolada sin entender la causa; pensó que tal vez era en señal de duelo por la muerte de los nobles. Manifestando una soberbia y prepotencia injustificada y fuera de lugar, le enfureció que el mercado de Tlatelolco estuviera cerrado, porque quería enseñárselo a las gentes de Pánfilo de Narváez que venían con él. Le pidió a Moctezuma que lo abrieran de inmediato. Éste sugirió que fuera consigo un noble allegado a él acompañándolo con las gentes de Pánfilo de Narváez; Cortés escogió a Cuitláhuac, hermano de Moctezuma y señor de Iztapalapa, que había sido apresado por los españoles. Dicen que el que se enoja pierde, y Cortés perdió, porque la ira no le dejó ver que a quien estaban liberando era nada menos que al líder más importante de los mexicas y, por supuesto, su enemigo acérrimo. Sin embargo, para Cuitláhuac significó obtener; el imperio y la posibilidad de acabar con los españoles, pero también la muerte.

Entre Moctezuma y Hernán Cortés había surgido una fuerte relación afectiva, una simbiosis en donde Moctezuma sacó la peor parte; “es la mujer de los españoles”, decían sus más fieros críticos, confundiendo la figura femenina con la actitud aparentemente cobarde y complaciente del monarca. Lo cierto es que ya no le tenían ningún respeto y, de hecho, lo habían desconocido. Cuitláhuac, después de abrir el mercado acompañando a los españoles recién llegados y al verse libre, procedió de inmediato a organizar a los mexicas para tomar el Palacio de Axayácatl y el Templo de Texcatlipocatl, en donde se encontraban los españoles, aún a costa de su propio hermano, el Emperador, quien ya no era considerado como tal por muchos de ellos, lamentando profundamente su comportamiento desquiciado que ya no correspondía al de un Emperador mexica. Esto sucedía a finales del mes de junio de 1520.

Posterior al regreso de Cortés, los españoles pretendieron tomar el palacio de Moctezuma y el Templo Mayor, pero fueron contra atacados, ahora si por miles de guerreros mexicas al mando de Cuitláhuac que, de no ser por los tlaxcaltecas, los hubieran aniquilado. Moctezuma trató de defenderlos, hablándole a su pueblo desde la terraza del Palacio de Axayácatl, en donde se encontraba con los españoles que lo guardaban, pidiéndoles enfáticamente que no los combatieran. Todo fue inútil; una lluvia tupida de proyectiles caía sobre el palacio. El propio Emperador, quien indudablemente era uno de los objetivos, recibió tres heridas de piedra, una de ellas mortal, que le hundió el cráneo. La muerte del Emperador suspendió momentáneamente la agresión. El cuerpo de Moctezuma fue entregado a los mexicas para las honras fúnebres que, dadas las circunstancias, no correspondieron a las exequias de un Huey tlatoani mexica; simplemente lo incineraron sin mayor trámite. Contrastaba enormemente aquel despojo humano, casi solo, abandonado, siendo consumido por las llamas que lo envolvían acompasadas por chisporrotear de la leña. En esta forma la silueta del otrora déspota al, que ni siquiera se le podía mirar a los ojos, era consumido por el fuego implacable y por el desprecio de su pueblo.

Es posible que los mexicas hayan elegido a Cuitláhuac nuevo emperador de México-Tenochtitlan, aún antes de la muerte de Moctezuma, por las mismas presuntas causas por las que fue depuesto y ejecutado Chimalpopoca 108 años atrás. Cuitláhuac tuvo un desempeño fiero y valeroso, a pesar que ya se encontraba enfermo de muerte lucho con plena entrega hasta el final. El breve contacto con los españoles traídos por Pánfilo de Narváez y venidos con Cortés ocasionó que se contagiara de la terrible enfermedad de la viruela, propagada recientemente en Cuba, y contra la cual no existía en América ni cura efectiva ni resistencia en los organismos. La viruela, junto con la tos ferina y el tifo, también traídas por los españoles, causarían enormes estragos y miles de bajas entre los indígenas. Sin proponérselo, paradójicamente los conquistadores fueron los primeros introductores de armas biológicas. También trajeron otros males más dañinos; como la codicia, el fanatismo religioso y la corrupción, que siguen haciendo estragos hasta el presente.

Para evitar una derrota total, a principios de julio, Cortés decide abandonar sigilosamente la gran Tenochtitlan bajo el resguardo de la noche. Se dirigió hacia tierra firme por la Calzada de Tacuba; llevaba con él lo más indispensable, pero también lo más preciado para ellos: el oro. Habían previsto la colocación de vigas de madera en los puentes que habían sido levantados; estas las habían obtenido desmantelando los techos del Palacio de Axayácatl. Llevaban gran parte del oro que les había regalado Moctezuma, y también del que se habían apropiado robando el mismo tesoro de Axayácatl. Se dice que cargaron una yegua con oro para el emperador Carlos V. A los caballos les habían envuelto las pezuñas con trapos para amortiguar el ruido y poder salir con el mayor sigilo. Cortés iba a la vanguardia y Pedro de Alvarado a la retaguardia, cada uno de los españoles iba cargado, en lo personal con el oro que se había apropiado.

Apenas fueron sentidos, los mexicas salieron por millares en pie de guerra, atacándolos en la Calzada por los flancos en cientos de canoas y, por la retaguardia, con arqueros que dejaron caer sobre sus enemigos una verdadera andanada de flechas, abundantes piedras y proyectiles lanzados con hondas. Fue una cruenta huida la de los españoles y sus aliados tlaxcaltecas; perdieron mucha gente y caballos, a tal grado que los huecos de los puentes móviles se llenaron de cadáveres de personas y bestias. Los cargamentos que al final no pudieron llevar también sirvieron de relleno, así, muchos de los que lograron salir tuvieron que pasar sobre este macabro puente improvisado.

En su huida, Cortés se dirige hacia Tlaxcala, pero Cuitláhuac envía a su Cihuacóatl a seguirlo y acabarlo. En los llanos de Otumba le dan alcance y le presentan batalla muy desigual, ya que mientras los españoles eran poco más de 300, muy fatigados y heridos, con aproximadamente 20 caballos más los cientos de guerreros tlaxcaltecas aliados, el ejército mexica se contaba por miles. Durante varias horas pelearon con furia. Cortés, al divisar a lo lejos y sobre una colina al Cihuacóatl, rodeado de los capitanes mexicas con grandes y vistosos penachos y estandartes, sin darse por vencido y como acción desesperada, junto con varios de sus lugartenientes a caballo, se les echan encima a galope tendido y con tal determinación que matan a los principales y al Cihuacóatl mismo, eliminando así al estandarte que orientaba a los guerreros. Los escuadrones mexicas al ver desaparecer los estandartes, se sorprenden y se repliegan desconcertados cuando tenían el triunfo asegurado. Esto le da oportunidad a Cortés de un importante respiro mientras llegan los refuerzos tlaxcaltecas con miles de guerreros, logrando escapar así, de una muerte casi segura.

Muerto Cuitláhuac por la viruela, los mexicas con el visto bueno de Texcoco y Tlacopan, eligen señor de México-Tenochtitlan a Cuauhtémoc, hijo del gran Ahuitzotl, con la encomienda de defender la capital del asedio de los invasores. Cortés no da margen para la acción; de inmediato solicita y obtiene el apoyo urgente de los tlaxcaltecas con miles de guerreros adicionales. Por su parte, los mexicas no pueden recurrir a sus antiguos súbditos porque son odiados por ellos y éstos estaban al acecho solo esperando aprovechar la situación, que se presenta ahora que los ven en condiciones difíciles.


Cuauhtémoc, de la familia real mexica, miembro también de la dinastía de Acamapichtli, de conducta impecable y educado con gran esmero y en el Calmécatl –la escuela para los nobles— con una férrea disciplina personal, valiente y noble guerrero respetuoso del ritual ceremonial y de sus dioses, hizo honor a su estirpe. Pero el destino estaba escrito. Por más esfuerzos, sacrificios y fiero desempeño como gran guerrero que era, al final sucumbió ante la adversidad y el invasor aliado no solo con cempoaltecas y tlaxcaltecas sino ahora con muchos otros de sus antiguos tributarios. En agosto de 1521 es capturado el décimo primer y último emperador mexica, termina así su imperio al ser detenido en el lago por uno de los bergantines de Cortés cuyos guerreros navegantes no podían creer que se tratara del mismísimo Emperador de los mexicas. De esta manera, se cumple la premonición que encerraba el significado de su nombre y con él, también la caída del imperio mexica. Sin embargo, con su descenso se incubó el germen que 300 años más tarde también acabaría con la vigencia del otro imperio y daría nacimiento a una nueva Nación.

"Muchos de los pueblos dominados por los aztecas y los incas colaboraron con los europeos convencidos de que ése era el medio para liberarse de quienes les exigían pesados tributos. Además, la organización imperial muy centralizada de los incas, por ejemplo, facilitó el triunfo de los españoles. Éstos atacaron directamente la cabeza del imperio -el Inca y el Cuzco- y frente a la derrota de ésta, el poderío inca sucumbió. Los españoles aprovecharon la situación y mantuvieron parte de la estructura de dominio impuesta por los incas, pero se ubicaron ellos a la cabeza de esa estructura".




DESTRUCCIÓN DE LAS RELIGIONES INDÍGENAS:

Cuando los españoles llegaron a México, se encontraron con una civilización que tenía una religión muy diferente de la cristiana. Lo que más impactó a los conquistadores fue la poderosa religión estatal que rendía culto a las principales divinidades indígenas a través de sacrificios humanos que eran acompañados de diversos ritos. De acuerdo con su mentalidad de hombres europeos del siglo XVI, la entendieron como una religión demoníaca -que rendía culto al demonio y a las fuerzas del mal- y se propusieron su completa destrucción.

Los conquistadores y los misioneros -sacerdotes y religiosos que llegaban a América con la misión de evangelizar, es decir, de enseñar a los indígenas los principios de la que consideraban la verdadera fe: la religión cristiana- se propusieron extirpar la idolatría (porque los europeos llamaron ídolos ii los dioses de los aborígenes). La muerte de los emperadores azteca e inca contribuyó a que esas sociedades perdieran confianza en sus dioses: con la muerte de Moctezuma o de Atahualpa, no sólo desaparecían los jefes del Estado sino también los hijos del Sol, su protector. Otra forma en que los españoles se propusieron reemplazar las creencias tradicionales indígenas, fue la edificación de iglesias en los lugares en los que antes habían existido templos o centros de culto.

Durante los primeros tiempos y terminada la etapa de la resistencia armada, los misioneros fueron optimistas porque los indígenas parecían aceptar a la nueva religión y recibían en masa los sacramentos del bautismo y del matrimonio. Sin embargo, al poco tiempo comenzaron a advertir que la aceptación del cristianismo era sólo superficial ya que, a escondidas de los españoles, continuaban realizando los ritos de su culto tradicional.

Hoy, la mayoría de los mexicanos son católicos, y esta religión es parte de nuestra herencia virreinal.

En la ciudad de México se establecieron la primera imprenta (1539) y una de las tres primeras universidades de América (1553); las de Santo Domingo y Lima son las otras dos.

La poetisa Sor Juana Inés de la Cruz es autora de poemas, obras de teatro y prosa que todavía seguimos leyendo. Su contemporáneo y amigo, el poeta, historiador y astrónomo Carlos de Sigüenza y Góngora fue un tenaz estudioso del pasado prehispánico y un avanzado científico. Durante el siglo XVIII hubo un interés creciente por la ciencia. La medicina, la física, la botánica, la zoología, la geografía, la química, las matemáticas y la astronomía, tuvieron destacados representantes novohispanos. En ese tiempo empezaron a circular publicaciones periódicas, como la Gaceta de México, el Mercurio Volante, que fue la primera revista médica de América, La Gaceta de Literatura y el Diario de México.




EL DERRUMBE DEMOGRÁFICO

Antes de la llegada de los europeos, la población americana no estaba distribuida de manera uniforme por el continente. Las zonas más densamente pobladas eran las de las civilizaciones urbanas de MesoAmérica y la región andina. En esas dos zonas, la población aumentaba a medida que mejoraban las técnicas de cultivo y crecí-,in el intercambio y los centros urbanos. La conquista interrumpió bruscamente esta tendencia y diezmó la población indígena.

El derrumbe demográfico se produjo por un conjunto de factores que actuaron de manera simultánea: las muertes provocadas por la violencia de los conquistadores; la desorganización de la vida económica, que hizo disminuir la producción de alimentos, provocando hombrunas; la explotación del trabajo indígena en las minas; la desorganización de la vida familiar tradicional; los efectos devastadores de las epidemias de enfermedades infecciosas como la viruela, frente a las que los indígenas no tenían desarrolladas defensas orgánicas. También influyeron factores de tipo psicológico, como la pérdida del deseo de vivir en un mundo que se derrumbaba, donde todo lo conocido iba desapareciendo.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, los indígenas que sobrevivieron la conquista se transformaron -en su mayoría- en campesinos. Algunas comunidades o individuos llegaron a competir con los europeos por los beneficios producidos por la economía colonial americana.



DIFERENTES VISIONES DE LA CONQUISTA:

LA VISIÓN DE LOS CONQUISTADORES

La conquista del Nuevo Mundo fue impulsada por instituciones como los Estados monárquicos, la Iglesia Católica y las grandes compañías comerciales. Pero la importancia de estas instituciones no debe hacernos olvidar que los protagonistas de este proceso histórico fueron los conquistadores, hombres reales, de carne y hueso. ¿Quiénes fueron estas personas? ¿Qué motivos los impulsaron a cruzar el océano, pese a los riesgos que la empresa suponía? ¿Cuál fue la visión que estos hombres tuvieron al tomar Contacto con una realidad geográfica y humana tan diferente de la propia?

Los conquistadores eran hombres con poca o ninguna fortuna en tierras o en dinero, aunque algunos de ellos eran de origen noble. Llegaron a América esperando lograr en el Nuevo Mundo los objetivos que en Europa les resultaban inaccesibles. Estos objetivos eran la riqueza, el prestigio social y su contribución a la misión cristiana de evangelizar a los indígenas americanos.

Sobre todo en los primeros años de la conquista, los conquistadores imaginaban que iban a alcanzar sus utopías sin conflicto. Esperaban que las riquezas fueran la base de una posición de reconocimiento social en tierras americanas; y que, al regresar a España, la fortuna y el prestigio social recién adquiridos estuvieran legitimados por su servicio prestado a la expansión del cristianismo. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los conquistadores no realizó sus utopías.

Los conquistadores se fueron diferenciando entre sí. Rápidamente, entre ellos se establecieron diferencias de jerarquía y autoridad: los que actuaban en México y en Perú obtenían mayores recursos económicos que los que actuaban en las islas del Caribe. Pero, en el continente, sólo un reducido grupo de hombres relacionados directamente con los jefes de las expediciones (sucesivamente, Colón, Velázquez, Cortés, Pizarro, Valdivia, por ejemplo) obtuvieron el título de encomenderos.

A los encomenderos se les confiaban porciones de población indígena y se les otorgaba el derecho de obtener de ella tributos, emplearla como mano de obra en sus empresas particulares (minería, plantaciones, talleres textiles, entre otras), y recibir el pago de sus jornales si trabajaban fuera de la encomienda. Estos beneficios se otorgaban teóricamente a cambio de la obligación de evangelizar a los indígenas encomendados. Como resultado de esta diferenciación, muchos conquistadores vieron cerrado su acceso a los niveles superiores de riqueza y prestigio social. Fueron frecuentes las intrigas políticas y los enfrentamientos armados entre grupos que se oponían a los conquistadores más poderosos.

LA VISIÓN DE LOS VENCIDOS

La conquista violenta significó para los indígenas un gran sufrimiento espiritual. Su mundo y sus tradiciones se desmoronaron. Algunos historiadores denominaron a este impacto en la mentalidad de los pueblos americanos como el traumatismo de la conquista.

Para los vencidos, la derrota tuvo un carácter religioso y cósmico: se sintieron abandonados por sus dioses. La caída de Tenochtitlán por ejemplo, no fue solo una derrota militar significaba también la caída del reino del Sol. Los dioses habían muerto o eran débiles ante el avance de la nueva fe cristiana que imponen los conquistadores.

Las nuevas condiciones de existencia impuestas por los europeos provocaron la desvalorarización de los americanos. El alcoholismo se difundió como una epidemia. El desgano vital, producido por la falta de incentivos pira vivir en un mundo hostil, lleva muchos a un estado de autoabandonarse incluso a la disminución de la natalidad.

Para Nathan Wachtel -historiador francés contemporáneo-, “saqueos, masacres, incendios, es la experiencia del fin de un mando. Pero se trata de un fin sangriento, de un mundo asesinado”.







Configuración cultural, social y política antes de la colonización española

Los pueblos que habitaban América antes de la conquista europea tenían diversas formas de organización económica, social y política. Algunos habían desarrollado sociedades urbanas y otros sólo practicaron una agricultura simple o eran cazadores y recolectores. Los aztecas y mayas, en la región mesoamericana, y los incas, en la andina, desarrollaron sociedades urbanas.

En estas sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación de técnicas agrícolas habían favorecido el crecimiento constante de la producción agrícola y de la población. Se habían desarrollado las ciudades y la organización social estaba fuertemente jerarquizado.

Entre los aztecas y los incas, como entre los mayas, los guerreros y los sacerdotes conformaban el grupo privilegiado y ejercían el gobierno. La mayoría de la población, compuesta por campesinos y trabajadores urbanos, debía entregar fuertes tributos en productos y trabajo.

Estas sociedades estaban organizadas y gobernadas por fuertes Estados teocráticos, llamados así porque toda la autoridad residía en los sacerdotes y porque el jefe del Estado era considerado como un dios. Por esto, las primeras ciudades se organizaron alrededor del centro ceremonial o templo. Los templos eran edificios que tenían funciones religiosas y también económicas, dado que almacenaban y distribuían los productos tributados por los campesinos. A la llegada de los españoles, las únicas sociedades urbanas que existían en América eran la azteca y la inca; la cultura maya había desaparecido en el siglo XI d.C.

La mayoría de los pobladores de América vivían de una agricultura simple, de la caza y de la pesca de animales y de la recolección de frutos. Muchos de estos pueblos eran nómadas y prácticamente no existía la división del trabajo. Estaban distribuidos a lo largo de todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

La organización jerárquica de la sociedad. Las sociedades azteca e inca fueron sociedades urbanas que tuvieron una organización económica, políticas social del mismo tipo que las sociedades .urbanas que existieron en el Cercano Oriente desde el 3000 a. C. Los americanos también desarrollaron sistemas de escritura y de numeración; la religión fue la manifestación espiritual más importante y regía la mayor parte de los actos de la vida cotidiana de la población; y el arte alcanzó una elaborada complejidad.

En el espacio americano, el principal desarrollo cultural se da en Meso américa , la parte central de América; en donde el medio ambiente propició el nacimiento y desarrollo de las culturas que alcanzaron mayor grado de avance, sofisticación y esplendor. (en el sur con los Incas del Perú hubo también un desarrollo importante). Hacia el 1,500 a. C.

surge la primer civilización de gran importancia: la olmeca; ésta influye en los zapotecas y en los mayas, influencia que da pie a una simbiosis cultural que involucra principalmente a los huastecos, los teotihuacanos, los toltecas y las culturas del Anáhuac hasta llegar a los mexicas. México-Tenochtitlan, fue fundada por los aztecas en 1325, en esta forma nace teniendo como base un desarrollo cultural ecléctico, alimentado y determinado con la esencia de las culturas mesoamericanas. El fundador de México-Tenochtitlan fue el sacerdote Tenoch, a quien probablemente deba parte de su nombre la gran metrópoli. Después del dominio teocrático de éste, según el consenso de los historiadores y antropólogos especializados en la cultura mexica, el primer señor de los mexicas fue Acamapichtli, un descendiente del “desposeído rey de Culhuacán”, a su vez descendiente directo de la nobleza tolteca; el segundo fue Huitzilihuitl, hijo de Acamapichtli, quien se casa con la hija de Tezozómoc, el señor de los tepanecas, Rey de Azcapotzalco, el más importante y aguerrido del valle de Anáhuac. El tercero fue Chimalpopoca, hijo de Huitzilihuitl y nieto de Tezozómoc. Existe la hipótesis de que posiblemente Chimalpopoca haya sido ejecutado a la muerte de Tezozómoc, su abuelo, por un aparente acto de tibieza o cobardía, frente a Maxtla, su tío, líder de los tepanecas de Azcapotzalco.
Como sucesor de Chimalpopoca sube al trono Izcóatl, hijo de Acamapichtli, y, aconsejado por Tlacaelel —un personaje de gran influencia política entre los mexicas— establece lo que sería el principio de la consolidación de la hegemonía del Imperio Mexica: la Triple Alianza, conformada con Netzahualcóyotl, de Texcoco, y Totoquihuatzin, de Tlacopan. Izcóatl es sucedido por Moctezuma Ilhuicamina, quien también, ayudado y asesorado por Tlacaelel, consolida la hegemonía mexica en el valle, lo que más tarde haría surgir al imperio mexica. Le sigue su nieto Axayácatl, gran conquistador que manda labrar la Piedra del Sol (El llamado Calendario Azteca) para la inauguración del Templo Mayor. Le sucede su hermano Tizoc. Posteriormente sube al trono el hermano de ambos, Ahuitzotl, héroe de mil batallas. Él es quien expande a su mayor extensión el imperio mexica, al cubrir propiamente casi todo Mesoamérica. Este es sucedido por su sobrino Moctezuma Xocoyotzin, hijo de Axayácatl.

Cuando Moctezuma Xocoyotzin muere  por una lesión en el cráneo ocasionada por un guijarro lanzado con gran fuerza desde una de las hondas de su propia gente, lo sucede su hermano Cuitláhuac, quien muere contagiado de viruela, padecimiento que, junto con el tifo, la tosferina y el sarampión, fue una de las terribles plagas que llevaron consigo los conquistadores a América y contra las cuales los organismos de los indígenas no tenían defensas. Cuitláhuac previamente se había declarado en franca rebelión contra los españoles y su propio hermano. Cuando muere Cuitláhuac, los nobles eligen al hijo del gran Ahuitzotl: a Cuauhtémoc (águila que desciende), último emperador mexica, cuyo significado de su nombre fue un presagio del fin que tendrían él mismo y su imperio.





LOS OLMECAS

Si nos trasladamos en el pasado hasta 1,500 años a. C., podríamos asistir, en medio de la exuberancia de las selvas tropicales de México, en lo que hoy son los estados de Veracruz y Tabasco, al nacimiento de la cultura madre en Mesoamérica: los olmecas, “habitantes de la región del hule”, talladores escultóricos de grandes piedras basálticas monolíticas, productores de cerámica tanto ritual simbólica como de uso práctico y cotidiano, e iniciadores de la teología y cosmogonía mesoamericanas. La belleza y elegancia del monarca de la selva americana; el jaguar, quedó inmortalizada en su teogonía, sus diseños relacionados con este precioso animal, tales como la cabeza, manchas, belfos y garras, los encontramos en su espacio de influencia cultural por todo Mesoamérica. El juego de pelota y su arquitectura monumental, que se desarrolla en forma espléndida, continuaría en las culturas mesoamericanas posteriores pero tuvo su origen entre los olmecas, en donde hábiles jugadores golpeaban la pelota de hule macizo en un juego ritual, utilizando sólo las articulaciones, hasta pasarla por el aro de piedra labrada dispuesto en un muro. La influencia del mundo olmeca se extendió por toda Mesoamérica, desde un océano al otro y desde el Altiplano hasta Centroamérica; esto conforma ya una verdadera cultura, con importantes asentamientos como La Venta, San Lorenzo, Tres Zapotes, Laguna de los Cerros, en Veracruz y Tabasco, entre los más importantes centros ceremoniales, extendiendo su influencia y alimentando a otras culturas que la sucedieron en forma inmediata, casi en paralelo, como la zapoteca y la maya.
Los grandes monolitos de piedra basáltica, las misteriosas cabezas olmecas, son mudos testigos de esta importante cultura que surge en lo feraz de la selva mexicana, se extiende vigorosamente por todo Mesoamérica, dejando su huella impresa con la creación de grandes conocimientos para el mundo americano, tales como la numeración, el calendario, la escritura jeroglífica. Fueron los olmecas los primeros en tallar el jade y las piedras verdes, iniciaron el sistema de estelas como pétreos heraldos de acontecimientos importantes y deidades cosmogónicas, dejaron el jaguar, la víbora de cascabel y la serpiente acuática como deidades relacionadas con la tierra y la lluvia, además de que se puede afirmar que son los iniciadores de la cultura del maíz en América y en el mundo. Como presagio de algo parecido a lo que más tarde se daría en Europa con el coliseo romano, algunas lápidas de Izapa quedaron grabadas con la decapitación de jugadores derrotados en el juego de pelota, costumbre iniciada por los olmecas. El concepto de Atlante, que posteriormente encontramos en las culturas tolteca y maya, surgió originalmente entre los olmecas. Este pueblo conocía la navegación fluvial y marítima, que practicaban en la región del Pánuco y en los ríos y costas de Mesoamérica, aunque a nivel rudimentario, relativamente hablando, si la queremos comparar con las llamadas, un poco exageradamente, “talasocracias” del Mediterráneo (por ejemplo la cretense, su contemporánea).
Los olmecas tenían profunda veneración por la naturaleza y celebraban ceremonias agrícolas rindiendo culto al maíz, además de que fueron los iniciadores del culto a los muertos. Durante casi mil años, ésta cultura madre prevalece en Mesoamérica, mientras dominaba y ejercía su hegemonía guerrera y cultural sobre los otros pueblos. Los olmecas Logran su apogeo probablemente en el 1200 a. C., con su expansión por todo Mesoamérica y la construcción de importantes centros ceremoniales, y sobre todo con la amplia difusión de su cultura, que comprende vastos conocimientos científicos, como la observación y registro de la mecánica celeste, la astronomía aplicada a la agricultura, la numeración, la herbolaria medicinal, la expresión artística y religiosa, y el uso y manejo del poder político. En el centro ceremonial de La Venta, en los límites de los estados de Veracruz y Tabasco, situado originalmente en una isla rodeada por el Río Tonal, se observaba la planificación de los espacios con referencia a un eje norte-sur, que después se va a repetir como una constante en el trazo de los centros ceremoniales de las culturas posteriores durante casi tres mil años. Aquí se empieza a manejar por primera vez el talud corto en los montículos de tierra y barro, y también se utilizan columnas monolíticas de basalto, aunque en este caso probablemente para delimitar el patio ceremonial relativamente hundido con relación a los otros basamentos.

Los olmecas practican la deformación craneana, misma que adoptarían los mayas, y la perforación en los dientes, tal vez como elementos de distinción de castas. En las cuevas de Juxtlahuaca y Oxtotitlán, en Guerrero, se encuentran pinturas con símbolos religiosos de la cultura olmeca, como el jaguar y la serpiente. La pintura mural tendrá desde los olmecas un magnífico desarrollo en las diferentes y subsecuentes culturas, con gran expresión de arte poli cromático descriptivo y representativo de deidades, monarcas, personajes y acontecimientos con situaciones o actos trascendentes. Aproximadamente en el año 600 a. C., con el declive de La Venta, se sitúa también la decadencia de los olmecas. Todavía la antropología no ha podido dar respuesta a muchas interrogantes sobre los orígenes de los autores de esta primera gran cultura mesoamericana. De lo que estamos seguros es de que estos habitantes de la región del hule, a través de muchas generaciones, durante más de mil años, extendieron su influencia cultural y política por todo el ámbito mesoamericano, y de que fue esta civilización, junto con la teotihuacana y la mexica, las que logran llevar su influencia a toda Mesoamérica y dejaron su impronta cultural grabada durante un largo proceso que abarca más de tres mil años.


La cultura zapoteca surge en el 900 a.C. y empieza a florecer en el Valle de Oaxaca, entre los años 800 y 500 a. C. La acrópolis de Monte Albán es una de sus grandes expresiones urbanas. La gran aportación de la cultura zapoteca a las culturas mesoamericanas fue la edificación de la arquitectura en piedra y el tratamiento de edificios y espacios abiertos con grandes extensiones de escaleras, formando grandes plazas (la de Monte Albán tiene 60,000 m2), o explanadas en nivel inferior que nos recuerdan la plaza hundida del centro ceremonial de los olmecas en La Venta. En la acrópolis de Monte Albán, en su centro ceremonial; los espacios están dispuestos siguiendo un eje norte-sur; en las lápidas de “Los Danzantes”, el primer edificio importante de la acrópolis, se observa una escritura jeroglífica que poco a poco irá perfeccionándose. Las bases del calendario, que servirían posteriormente para un desarrollo mucho más sofisticado en las culturas subsecuentes, entre ellas la maya; también podrían considerarse como aportaciones zapotecas. Monte Albán se logró desarrollar como una acrópolis ceremonial, política y urbana cuya construcción sólo pudo realizarse gracias a un gran poder hegemónico que sojuzgara a otros pueblos tributarios, esto lo comprendemos mejor si consideramos la ubicación de difícil acceso a la extensión de ciudad en la acrópolis con grandes templos, la carencia de agua y la necesidad de nivelación de la cúspide para la construcción, lo que debió implicar una actividad portentosa.

Esta civilización ejerció su dominio sobre grandes territorios de Mesoamérica, en donde podemos observar su influencia cultural. La ciudad llegó a tener miles de habitantes, probablemente miembros de la aristocracia y sus séquitos de servidumbre, dándole así gran relevancia al sitio en donde celebraban rituales con gran esplendor; los habitantes de la acrópolis, acentuaban más su poder hegemónico con el dominio visual que desde la ciudad tenían sobre el hermoso valle de Oaxaca. Sus pinturas murales nos hablan de un pasado místico y teocrático espléndido.

En Izapa, Chiapas, 200 años a. C., y durante 400 años, se desarrollaría una cultura que podríamos considerar como de transición entre la olmeca y la maya. En esta zona “se desarrolla un estilo escultórico en el que sobresalen las lápidas con bajorrelieves, a veces asociadas con altares (zoomorfos) colocados al frente de la plataforma de los centros ceremoniales, costumbre que seguirá con las estelas mayas. En estas lápidas predominan las escenas costumbristas y religiosas sin inscripciones calendarias ni jeroglíficas, pero llenas de simbolismo y conceptos que luego encontramos en culturas más avanzadas.

Además la cultura de Izapa cuenta con una cerámica del período llamado protoclásico, en la que no faltan rasgos como los soportes mamiformes, las vertederas, las molduras, etc. Se hayan también vasijas cubiertas por una capa de estuco, pintadas en colores rosa, amarillo y azul más que bellas, piezas antropomorfas vigorosamente realistas que indican el dominio de la artesanía.”  La escultura expresada en sus lápidas muestra rasgos definitivamente olmecas y algunos que posteriormente se desarrollaron plenamente en la cultura maya, como es el caso de las estelas. Es importante hacer notar que quizás, por primera vez, aparece aquí el monstruo de la tierra; el lagarto Cipactli.








LOS MAYAS
La cultura del maíz, iniciada por los primeros pobladores de América y por los olmecas, en forma ya sistemática, fue reforzada y continuada por los mayas. La infinita proliferación en el tiempo (durante más de 1,800 años) y en el espacio (más de 300,000 km2) de la exquisita arquitectura de sus centros ceremoniales, con sus magníficos edificios hechos con piedra labrada, soberbiamente diseñados, urbanísticamente bien planificados e inteligentemente integrados al medio ambiente natural, dotados de una gran riqueza espacial y de una armonía que refleja belleza en sus conjuntos, establece un precedente histórico en América y el mundo. El urbanismo y la arquitectura Maya reflejan físicamente las características superiores de esta cultura que supo conjugar el conocimiento científico, la técnica matemática, la astronomía, el conocimiento sensible en expresión de lo bello y su cosmogonía, nacida tanto de la herencia cultural olmeca y zapoteca como de sus propias concepciones, producto de la observación de los fenómenos naturales mediante el profundo conocimiento de la astronomía, (llegaron a calcular el mes lunar sinódico en 29.5 días) y de su propia manera de interpretar la realidad. Esta civilización de gran expresión literaria como el Chilam Blam y el Popol Vuh, debió haber dominado además; el arte de la política, de la guerra y de la administración de grandes territorios. Los mayas desarrollaron el sistema de numeración vigesimal, aplicándolo a sus calendarios mediante ciclos astronómicos y rituales; ellos utilizaban dos tipos de calendarios: el solar, de 365 días de duración (haab’), y el ritual, de 13 veintenas, (260 días) (tzolk’in). Ambos calendarios se combinaban a través de la Rueda calendárica de 52 años que posteriormente daría lugar a los ciclos rituales de las culturas posteriores y del Fuego nuevo que practicaban los mexicas a la llegada de los españoles.





TEOTIHUACÁN

A partir del inicio de la era cristiana se consolida la cultura teotihuacana, que prevalece durante casi 750 años, imponiendo su hegemonía tanto teocrática como guerrera a las civilizaciones circundantes, tales como la totonaca, la huasteca, las del Valle del Anáhuac, de Tlaxcala, y a los pueblos llamados chichimecas, así como a los principales reinos de Mesoamérica, aun a los más alejados como los mayas. Al convertirse Teotihuacán en un verdadero imperio, sostiene una red tributaria que hace posible la edificación de su grandeza y la transmisión del conocimiento y la riqueza cultural que llegaron a poseer. Pero un imperio no se puede descuidar, porque los pueblos dominados acaban con el imperio que los dominó, lo cual seguramente sucedió durante el declive de esta gran cultura, a la que los mexicas, casi mil años después de su apogeo cultural, calificarían como: la cuna de los dioses, el origen de Quetzalcóatl, de los Macehuales y de la cultura con la cual se inició el Quinto Sol. Fueron los mexicas quienes la llamaron Teotihuacán; la “Ciudad de los Dioses”. Así como los romanos tomaron de la Grecia de Alejandro de Macedonia la inspiración para el diseño de su imperio, así probablemente los mexicas se inspiraron también en los teotihuacanos para la construcción del imperio mexica de la Gran Tenochtitlán.
La influencia recíproca de las culturas mesoamericanas se hace patente en aquellas que surgen a principios de la era cristiana, principalmente en la civilización teotihuacana, que deja ver su impronta proveniente de la cultura zapoteca y al mismo tiempo influye en Monte Albán, en el soberbio centro ceremonial de la cultura totonaco-huasteca, el Tajín y en las civilizaciones mesoamericanas anteriores y posteriores como la maya. Una prueba de esto es el uso del tablero y el talud en la arquitectura de sus templos, el cual se generaliza a partir de la cultura teotihuacana en todo Mesoamérica; de igual forma, aunque no es factible precisarlo, es muy posible que en Teotihuacán se haya consolidado el uso del idioma náhuatl y que, debido a su influencia, se haya generalizado en la mayor parte de Mesoamerica.
En el 450, Teotihuacan era ya una ciudad estructurada con conjuntos habitacionales integrados con barrios intercomunicados por calzadas y callejuelas pavimentadas con piedra. En estos barrios no era excepcional encontrar pequeños templos oratorios. No se sabe si los teotihuacanos tuvieron dioses domésticos como los penates de los romanos. En la ciudad existían infinidad de plazas interiores, jardines y palacios; la ciudad contaba con una extensa red para canalizar el agua potable así como las redes adecuadas de alcantarillado que hacían de esta una ciudad limpia y bella, con gran cantidad de jardines y flores variadas. En esa época la ciudad tenía más de 15 km2 de extensión y aproximadamente 65,000 habitantes. Teotihuacan alcanza un máximo esplendor probablemente del año 400 al 600; en ese tiempo, la metrópoli seguramente superaría a los 100,000 habitantes permanentes más una importante población flotante o itinerante; su superficie posiblemente rebasaría las 2,000 hectáreas. Estas cifras son por supuesto aproximadas, pues existen diferentes versiones de diferentes investigadores, pero en promedio y por los hechos, se pueden calcularlas conservadoramente en esta forma. Ya en esta época es de suponerse que tanto la actividad humana, como por supuesto la agrícola, absorbían la mayor parte del agua de los manantiales del Cerro Gordo.
La teotihuacana era una sociedad bien estratificada en diferentes clases; sacerdotes, guerreros, artistas, constructores, artesanos, comerciantes, agricultores, peones, etc. Una sociedad en armonía dedicada a la adoración de los dioses, al dominio de los reinos mesoamericanos, a la producción agrícola, al comercio, a la producción artesanal, al entretenimiento, a la observación de los astros y al disfrute de la gran ciudad por medio de una vida urbana sofisticada y de gran esplendor. Existían barrios especializados e identificados por las diferentes regiones o reinos del imperio. Y por otro lado se encontraban, de manera muy importante y característica de la ciudad, las áreas dedicadas al entrenamiento de guerreros y juegos rituales, como parte importante de la necesidad de sojuzgar y controlar a sus tributarios por medio del poder impuesto por la fuerza.

Una constante en las culturas mesoamericanas fue también la observación sistemática, racional y científica, del movimiento cíclico de los astros y sus efectos en los fenómenos naturales relacionados con la agricultura. En Teotihuacan esto se realizó estimulado por los grandes templos y los puntos o sitios fijos en la cúspide de cada templo, que propiciaban la observación y medición astronómica. Convirtiéndose de esta manera en virtuales observatorios del movimiento celeste. Esto, combinado con el dominio de las matemáticas y el manejo de los calendarios, les proporcionaba una valiosa herramienta científica aplicable a la agricultura y a la prevención de los fenómenos naturales. A partir del 650, y durante un siglo, se da la declinación de la cultura teotihuacana hasta casi su total desaparición en el 750, no sin antes transmitir a las civilizaciones posteriores su influencia cultural expresada en su manera de vida, su agricultura, su teogonía, su concepción cosmogónica de plenitud y grandeza en la vida terrena y de trascendencia superior después de la muerte. La extinción de la influencia teotihuacana en Mesoamérica dio posibilidad al surgimiento y florecimiento de nuevas culturas como la tolteca.






LOS TOLTECAS

Según el Códice Chimalpopoca, en el año 830 inició la cultura tolteca y en el año 947 nació Ce-Acatl Topiltzin, Quetzalcóatl, quien en el año 974 llegó a Tollantzingo (Tula) y en el 977 se convierte en el señor de Tula. El imperio tolteca domina todo el valle de México, y sus principales ciudades son Tula, Otoyán y Culhuacán, fundadas por Mixcoac, que fue el gran guerrero de los toltecas, conquistador y padre del Quetzalcóatl hombre, que concebido con Chimalman, mujer con características mágicas o milagrosas, Quetzalcóatl nace en el Estado de Morelos y es educado de niño en Tepoztlán bajo la influencia de la cultura de Xochicalco. Quetzalcóatl regresa a Tula para vencer al usurpador del reino de su padre y rescatar los restos de éste. Una vez teniéndolos en su poder, los entierra en el Cerro de la Estrella, con lo que inicia su reinado aproximadamente en el 977. Bajo Quetzalcóatl proliferaron las artes y las buenas costumbres, además de que eliminó del ritual teocrático a los sacrificios humanos, sustituyendo a los prisioneros por algunos animales, como serpientes y mariposas. Esto le atrae ciertos antagonismos con los sacerdotes de Tezcatlipoca[14], quienes no querían dejar los sacrificios humanos y profesaban una religión politeísta contraria a la monoteísta de Quetzalcóatl. Cuenta la mitología tolteca que los sacerdotes de Tezcatlipoca lograron que el rey Quetzalcóatl aceptara verse en un espejo, quien, al ver su vejez, se impresiona fuertemente y siente la necesidad de beber. Los sacerdotes se aprovechan para embriagarlo con pulque y acostarlo con una mujer, lo que va en contra de sus principios. Algunas versiones aseveran que esa mujer era su hermana. Según el Códice Chimalpopoca, Quetzalcóatl, después de esto, sale avergonzado de Tula y se dirige hacia la Tierra del Rojo, probablemente Yucatán, lo cual es posible si observamos la gran influencia tolteca en la arquitectura de Chichén Itzá, por ejemplo, en los templos de Kukulkán y el de las 1,000 columnas, en el Chac Mool y el juego de pelota. Finalmente, según la mitología; Quetzalcóatl desaparece en el mar convirtiéndose en la estrella Venus. Desde entonces, es venerado como Tlahuizcalpantecuhtli, (lucero de la tarde y de la mañana). El simbolismo de esta transfiguración –la desaparición o muerte de Quetzalcóatl en el mar—, y la fecha de su nacimiento —en un año Uno Caña (Ce-Acatl), coincidente con la fecha de la venida de Cortés— tendrían más tarde un gran impacto simbólico-religioso en Moctezuma Xocoyotzin, señor de los mexicas, habiendo sido esta una de las causas por las que Moctezuma no los atacó y los recibió como Teules lo que en cierta forma explica en la rapidez asombrosa con que se consumó la conquista del su Imperio.

Durante la migración de los aztecas, denominados así porque procedían de Aztlán, un lugar mítico en donde abundan las garzas, situado en el noroeste de México, pasaron por Tula y se establecieron en Coatepec. De este contacto con la cultura tolteca, asimilaron su esencia cultural, incluidos usos y costumbres, además de que adoptaron el panteón teotihuacano-tolteca. En éste se encuentra incluido el mito del nacimiento de su deidad principal, Huitzilopochtli, quién los guiaría hasta su establecimiento definitivo en México-Tenochtitlán motivados por la necesidad de liberarse de los toltecas. En realidad debería llamarse renacimiento de Huitzilopochtli, toda vez que en el mito original, es él, ésta deidad, quien los impulsa a salir de Aztlán en búsqueda de “la tierra prometida”. Huitzilopochtli, en el mito de la creación, “recibe los nombres de Omitecutli, ‘Señor Hueso’, y Maquizcóatl, ‘Serpiente de Dos Cabezas’ también era conocido como Mxitli. En las tradiciones históricas, es el patrón de los aztecas. Durante su migración les hablaba anunciándoles su destino. Según el mito, nació en Coatepec, cerca de Tula. Su madre, Coatlicue, ‘Naguas de Serpiente’ o ‘diosa de las flores’, lo concibió al guardarse en el seno una bola de plumas que encontró cuando barría. Nació todo armado y derrotó a los huitznahuas, sus hermanos que, incitados por su hermana Coyolxahuqui, querían matar a su madre por haberse empreñado a hurto.”







LOS MEXICAS

La gran Tenochtitlán fue fundada en 1325 bajo la guía y el liderazgo del sacerdote Tenoch. Los aztecas inician aquí una teocracia que alimentaría y conformaría a la gran cultura mexica, precisamente con la fundación de esta ciudad, que después sería la gran metrópoli sede de los poderes de su imperio. Unos años antes de la fundación de México-Tenochtitlán en los inicios del 1300, los aztecas, guiados por Tenoch y por Huitzilihuitl I, llegaron al valle y se asentaron en lo alto de cerro de Chapultepec. Si todavía hoy en día es impresionante y bella la vista de los volcanes en días claros, en ese entonces; desde allí se dominaba el hermoso Valle de Anáhuac, con sus poblaciones, lagos y la multitud de volcanes, tanto los pequeños como los señoriales, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Al pie del Cerro del Chapulín se contaba con abundantes manantiales de agua cristalina y con un denso bosque de gran variedad de árboles en donde predominaban los centenarios ahuehuetes (Taxodium mucronatum).
El señor de los aztecas en esta época era Huitzilihuitl y Tenoch era el sumo sacerdote. Sus costumbres, derivadas de su cosmogonía y teogonía, incluían los sacrificios rituales de prisioneros tomados de otros pueblos para ser ofrendados a su dios Huitzilopochtli. Esta circunstancia, así como el termino, en ese tiempo, de uno de sus ciclos rituales de 52 años con la ceremonia de encendido del Fuego Nuevo, a fin de celebrar y asegurar el término del ciclo y la salida del nuevo Sol.

Con el surgimiento de México-Tenochtitlan y su Dinastía se inicia la cultura mexica. En diferentes ocasiones ha surgido la duda de quiénes eran los aztecas y quiénes los mexicas, en realidad unos y otros eran los mismos, sin embargo al conseguir los aztecas asentarse definitivamente en donde su dios Huitzilopochtli les había indicado, termina la migración de los aztecas y comienza la cultura mexica.